Desde la UNAM, Karina Caballero, de la Facultad de Economía, observa las bondades de ese precepto legal
Carlos Ochoa Aranda
La Ley General de Economía Circular (LGEC) busca articular políticas integrales de alcance nacional. El decreto implica retos económicos, tecnológicos y sociales que deberán enfrentarse de manera gradual, consideró Karina Caballero Güendulain, coordinadora de la Especialización en Economía Ambiental y Ecológica de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM.
Con la LGEC no sólo se busca reducir residuos contaminantes, sino también replantear la manera en que se diseñan, producen y utilizan los bienes, así como el ahorro de materiales vírgenes, afirmó.
“Pasar de una forma lineal a una circular, tendrá importantes efectos económicos. Puede generar costos que a largo plazo se van a traducir en beneficios”.
La académica advirtió que los impactos de la LGEC pueden ser diversos según el área de la que se hable, ya que en industrias como la automotriz se pueden incorporar materiales reciclados en sus procesos, pero en otros sectores como el alimentario se enfrentan mayores restricciones debido a la naturaleza de sus productos, sin embargo en el empaque de los alimentos existen áreas de oportunidad.
“En la industria automotriz sí se puede considerar introducir acero u otros materiales con algún componente reciclado, mientras que en la industria alimentaria es mucho más delicado pensar en ese tipo de insumos”, dijo.
La maestra en Economía resaltó que entre los cambios más relevantes de esta legislación aprobada el pasado enero es la responsabilidad extendida del productor; es decir, que las empresas ya no sólo deberán fabricar y comercializar sus productos, sino también asumir parte de la gestión de los residuos que éstos generan al final de su vida útil.
“Regularmente un productor hace el producto, lo vende y hasta ahí queda su responsabilidad. Ahora también tiene que empezar a hacerse cargo de los residuos que generan sus productos”.
La universitaria explicó que esta transformación requerirá nuevas inversiones en investigación, innovación tecnológica y rediseño de procesos productivos.
Nuevos empleos y oportunidades
Caballero Güendulain vislumbró que en un futuro el tema de la economía circular puede ser un motor de generación de empleo. “Pensar en ella es pensar en generar un nuevo sector económico que se encargue de gestionar, administrar, reutilizar y revalorizar los residuos”.
Asimismo, declaró que en este tipo de situaciones, México cuenta con una ventaja cultural importante debido a la tradición de reparación de bienes que existe en muchas comunidades: de calzado, ropa o celulares, por ejemplo. “En algunos países se rompe algo y ya no hay arreglo”.
Como una nueva oportunidad de negocio, la experta mencionó establecimientos dedicados a recuperar juguetes usados, restaurarlos y ponerlos nuevamente en circulación. “Recoger los peluches que los niños ya no quieren, limpiarlos, repararlos y volverlos a vender. Es un negocio que antes no existía y que ahora puede formar parte de una economía circular”.
Incentivos para las empresas
La transición hacia modelos productivos circulares requerirá también políticas de apoyo para las empresas, sobre todo las pequeñas y medianas; “por ejemplo, subsidios para comprar maquinaria”, indicó.
Asimismo, consideró necesario fortalecer la formalización de actividades relacionadas con el manejo de residuos y mejorar las condiciones laborales de quienes participan en ellas.
“La formalización del proceso es esencial. Se requieren mejores instalaciones y condiciones más higiénicas para quienes trabajan en la separación y recuperación de materiales”.
Caballero Güendulain alertó que la economía circular será cada vez más importante para mantener la competitividad de México en los mercados internacionales, donde los estándares ambientales resultan cada vez más exigentes. “Nuestro país, con esta ley, tiene que comenzar a poner estándares que se ajusten a lo que se está pidiendo en otras naciones”.
“En España el porcentaje de plástico reciclado en ciertas bolsas es altísimo, porque la regulación lo exige; en México todavía se sigue usando lo que resulta más barato”, informó.
Destacó que la UNAM tiene la oportunidad de convertirse en un espacio de articulación interdisciplinaria para abordar este desafío. “La economía circular no es sólo economía. Los temas de innovación son completamente de ingeniería y nosotros, como economistas, podemos aportar en los análisis de costos y beneficios. El trabajo entre diferentes disciplinas es fundamental”, concluyó.
Fuente: https://www.gaceta.unam.mx/invertir-hoy-para-obtener-beneficios-ambientales-manana/