Trump versus la Humanidad

Trump contra los intereses estratégicos de la Humanidad

GLOCALFILIA  ||  La Crónica de Hoy  ||  30 de marzo 2017

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Lo vaticinado se cumple. Donald Trump lanza decreto —el martes 28 de marzo— que pretende borrar del mapa el legado de Barack Obama para mitigar el cambio climático. La orden lanza una revisión del Plan de Energía Limpia que Obama construyó para reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de los Estados Unidos, así como rescinde la moratoria de la minería del carbón en terrenos federales. Entre sus múltiples mentiras, Trump argumenta defender los derechos laborales de los mineros, «cuyos empleos fueron diezmados por Obama»; cuando en realidad el decrecimiento de empleos en la minería carbonera lleva décadas y, de hecho, durante la presidencia de Obama se mantuvo más o menos estable.

Las lecciones que sigue dando este individuo, sobre los límites de la estupidez humana, son tan sorprendentes como lamentables. Nadie creía, cuando apareció como precandidato, que podría ganar la candidatura republicana; pero la ganó. Luego, nadie creía que podría ganar la carrera presidencial frente a Hilary Clinton; también la ganó. Ahora mucho se dice que, como no es lo mismo decir sinsentidos siendo candidato presidencial, que hacerlos siendo presidente, Trump quedará acotado por la institucionalidad norteamericana. Algo de esto es cierto, por fortuna, pero su margen de maniobra es tal que puede hacer retroceder los esfuerzos de décadas, no sólo de los EEUU sino del mundo, en materia de protección ambiental, combate al calentamiento global y convivencia pacífica entre las naciones.

Si bien China es el mayor emisor de GEI desde 2004, con poco más del 22% de las emisiones globales, los EEUU se mantienen como el segundo con 12.4%. Entre ambos suman casi 35% de las emisiones de toda la comunidad internacional. Solamente la Unión Europea (de 28) se les acerca con el 8.7%. En este contexto, lo que hagan, o dejen de hacer, este grupo de países, define el escenario de calentamiento que podemos esperar hacia la segunda mitad del siglo.

En el acuerdo de París, los EEUU se comprometen a reducir alrededor de 27% sus emisiones de GEI, en 2025, respecto de lo que emitían en 2005. Con ello, aunque quedan lejos de cumplir, estrictamente, las previsiones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) —que suponían reducir hasta 5.2% por debajo de lo que se emitía en 1990—, al menos, los EEUU se unían por fin al club mundial de esfuerzos por mitigar las calamidades que esperamos los seres humanos, en el curso del presente siglo, debido al cambio climático antropogénico.

Todos los países Parte de la CMNUCC adoptaron el Acuerdo de París. El compromiso central es evitar que el calentamiento supere los +2 Centígrados, promedio global, en el curso del siglo XXI. Para lograrlo, todas las Partes se comprometieron a presentar planes de reducción de emisiones de acuerdo con sus posibilidades y capacidades diferenciadas. Es lo que se conoce como Contribuciones Previstas Nacionalmente Determinadas (INDC por sus siglas en inglés). El 3 de noviembre 2016, mucho antes del plazo perentorio comprometido, la mayoría de las Partes presentaron sus INDC y el Acuerdo de París entró en vigor. ¡Enhorabuena! El mundo sonrió. Sin embargo, haciendo cuentas, la suma de todas las reducciones previstas, nacionalmente determinadas, apenas equivale al 23% de lo necesario para evitar el +2ºC global. Es decir, nos encaminamos a un incremento de temperatura promedio superficial global de no menos que +3.5ºC, lo cual será verdaderamente catastrófico.

Ahora, los EEUU reducen la suma de INDC a un 20% de lo requerido para evitar un +2ºC. Así, Trump será, para la posteridad, no solamente el hombre más necio, ignorante y antipático que haya ocupado la silla presidencial del país todavía más poderoso del planeta, sino el personaje que se posicionó en contra de los intereses fundamentales de bienestar de la humanidad entera e incrementó seriamente las amenazas al bienestar y supervivencia de Homo sapiens.

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