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¿Por qué importa la Selva Lacandona?

Selva Lacandona. Tragedia en tres actos. Primer Acto:

Amado Ríos Valdez, Diario Ultimátum, 22 de octubre 2019.

PRELUDIO

Comenzaré por el final. Veo azorado una nota en el portal de internet de la Procuraduría Agraria en la que el 11 de agosto el Procurador, Luis Hernández Palacios, recibió a representantes de la Comunidad Lacandona para (cito el comunicado oficial del encuentro) “avanzar en la solución de la problemática que enfrenta el núcleo agrario desde hace 40 años”. ¿A qué problemática se refiere? Lo trataré más adelante. En la reunión los comuneros de la selva lacandona fueron encabezados por José Jacobo Femat, que no es comunero, pero es líder nacional de la Central de Organizaciones Campesinas y Populares (COCYP), por Pepe Chambor Yuk y Marcelino Chambor Chanaj, representantes del Comisariado de Bienes Comunales y por una veintena de representantes de las etnias Tseltal y chol. En la mesa principal se sentó el Procurador Agrario, miembros de su equipo y José Jacobo Femat, ninguno de los comuneros tuvo tal distinción, puede parecer un detalle de forma, pero no lo es, “en política la forma es fondo”. José Jacobo Femat es, además de líder de la COCYP, distinguido miembro del partido en el poder MORENA y ha sido su candidato a puestos de elección popular en su natal Durango. No estuvieron invitados a la reunión los representantes de las comunidades de la etnia lacandona, solo estuvieron presentes los de las etnias Tzeltal y Chol.
Femat se suma al caudal de líderes y políticos que buscan encabezar la causa de la selva lacandona para sus propios intereses políticos y partidistas, en realidad redentores de su propia causa. Como muchos, desconoce la problemática real de la región, se hace eco de toda clase de intereses depredadores de la selva y polariza aún más una situación ya de por sí crítica.
Como respuesta, los representantes de la etnia lacandona y dueños originales de la selva, realizaron una gira en la Ciudad de México por varios medios de comunicación para denunciar la exclusión de que son objeto y manifestar que no permitirán la depredación de la selva, se declararon en “pie de guerra”.

SELVA LACANDONA. DÉCADAS DE SAQUEO

México tenía originalmente casi 10 millones de hectáreas de selva (selva alta perennifolia) y todavía hace unos 100 años era así. Las selvas se encontraban desde el sur de Tamaulipas, pasando por Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche y Oaxaca. Después de más de 100 años de un saqueo indiscriminado y uso irresponsable, hoy solo quedan alrededor de 1 millón de hectáreas, la mitad en lo que queda de la selva de los Chimalapas (Oaxaca) y la otra en lo que queda de la selva lacandona (Chiapas).
Muchas son las actividades que han propiciado la destrucción de las selvas en México, pero las principales son, en ese orden, la ganadería, la agricultura, el desarrollo urbano, la infraestructura carretera y el turismo tradicional.
La Selva Lacandona, que abarcaba originalmente los territorios que ocupan los municipios de Ocosingo, Marqués de Comillas, Benemérito de las Américas y Palenque, tuvo alrededor de un millón ochocientas mil hectáreas. Hoy quedan tan solo cerca de 600 mil hectáreas, la tercera parte.
El saqueo brutal al que ha sido sometida la selva lacandona no ha traído prosperidad y desarrollo para sus habitantes, la ganadería que se instaló es extensiva e ineficiente, las actividades agrícolas son básicamente de auto consumo, miles de hectáreas que antes estuvieron ocupadas por altas y frondosas ceibas, aguacatillos, ficus, caobas, ramones, hoy están abandonadas por improductivas e infértiles, los incendios forestales, la mayoría provocados para abrir más tierras a la ganadería y la agricultura merman año con año la selva, aún con ello, el proceso de deforestación y exterminio de la selva continúa imparablemente, la selva sigue desapareciendo y su población sigue siendo pobre entre los pobres.
Desde hace décadas, cuando se abrió la región para la explotación maderera y la colonización por parte de campesinos de otras regiones del país, la deforestación no ha frenado ni un solo instante (una imprescindible investigación histórica de la selva lacandona la aporta la trilogía de Jan de Vos “La paz de Dios y del Rey. La conquista de la selva Lacandona”, “Oro verde. La conquista de la Selva Lacandona por los madereros tabasqueños. 1822-1949” y “Una tierra para sembrar sueños. Historia reciente de la Selva Lacandona, 1950-2000”).

BIODIVERSIDAD Y AGUA

Las selvas son de los ecosistemas con mayor diversidad biológica en el planeta, por cada hectárea se encuentran miles de especies distintas de aves, mamíferos, insectos, reptiles, anfibios, plantas, tanto gigantescos y centenarios árboles, como orquídeas, palmas, hongos, etc. En su biodiversidad se encuentra su mayor riqueza y en su aprovechamiento racional, sustentable y equilibrado las posibilidades reales de desarrollo de sus habitantes.
La selva lacandona que aun sobrevive cuenta con cerca de 3,400 plantas vasculares, de las cuales alrededor de 573 son árboles. Según estudios de la UNAM se llegan a encontrar hasta 267 especies distintas de plantas por hectárea, de las cuales 160 son de árboles: entre los más conocidos están el chicle o chicozapote, la ceiba, la caoba, platanillo, cedro, plumillo, jobo, canshán, guapeque, magnolia, amate, ramón, maculis o roble blanco.
En cuanto a los animales, en la lacandona se encuentran presentes el 24% de los mamíferos de México, el 44% de todas la aves, el 10% de los anfibios y reptiles, 40% de las mariposas diurnas y 13% de los peces, todo ello en menos del 1% del territorio nacional.
La selva lacandona es el único lugar en México que tiene poblaciones silvestres de guacamaya roja, además de que solamente en esta región viven especies de tlacuache cuatro ojos, armadillo cola de zorro, algunas salamandras, el águila monera y especies únicas de mariposas.
La selva lacandona alberga también poblaciones importantes de especies protegidas, amenazadas o en peligro de extinción como el jaguar, el tapir, el pecarí de labios blancos, la guacamaya roja, el águila arpía, la tortuga blanca y el cocodrilo pardo o moreletti, así como importantes tropas de mono saraguato y mono araña.
La región es particularmente importante también por su contribución a la riqueza hidrológica de esta zona de Chiapas y la zona de humedales de Tabasco. La precipitación media anual es de entre 1800 y 4300 milímetros y llueve constantemente entre los meses de mayo a diciembre. Estas lluvias alimentan lo que se conoce como la Cuenca del Río Usumacinta, con los ríos San Pedro, La Pasión, Lacantún, Chajul, Santo Domingo, Ixcán, Chancalá, Jataté, Tzendales, por mencionar algunos.

ÁREAS PROTEGIDAS EN LA SELVA LACANDONA

A pesar de la enorme importancia regional e internacional de la selva lacandona, no se protegieron su flora, fauna y recursos hídricos hasta bien entrado el siglo 20. La región de la selva lacandona se protegió desde 1978 y hasta el 2008 con sucesivos decretos federales. Hoy en día cuenta con 8 áreas naturales protegidas federales: La Reserva de la Biósfera Montes Azules, la Reserva de la Biósfera Lacantún, el Monumento Natural Bonampak, el Monumento Natural Yaxchilán y cuatro áreas de protección de flora y fauna (APFF), Chankin , Nahá, Metzabok y Cañón del Usumacinta. Además de estas, también se encuentra la Reserva comunal Sierra de la Cojolita promovida por la propia comunidad lacandona. Todas estas áreas suman un total aproximado de 460 mil hectáreas.
¿Por qué si hay tantos decretos de protección se sigue destruyendo la selva lacandona? De eso trataremos en el segundo acto de “Selva lacandona, tragedia en 3 actos”.

armandorojasarevalo@gmail.com

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