Lacandones por la defensa de Montes Azules

GLOCALFILIA  ||  La Crónica de Hoy  ||  20 de noviembre 2019

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La Reserva de la Biosfera de Montes Azules —último remanente de la selva tropical húmeda de México— se encuentra seriamente amenazada por invasiones, asentamientos irregulares y la pretensión de reducir sus límites y expulsar las estaciones de investigación científica. Solamente en abril 2019 fueron incendiadas casi 200 hectáreas con la invasión ocurrida en El Correlón, donde además se instaló una pista de aterrizaje clandestina. Los tres principales frentes de destrucción de la selva —agricultura de alto impacto, ganadería extensiva y tala ilegal— no han dejado de avanzar sobre las reservas forestales de la región y solamente queda un 30% de su extensión original.

Ahí habitan 114 especies de mamíferos (jaguar, tapir, pecarí, venado, tepezcuintle, mono araña, mono aullador, nutria de río, murciélagos, roedores), 464 de aves (águila arpía, guacamaya roja, tucán, martín pescador, zopilote rey, quetzal, búhos, garzas, pericos, colibríes, etc.), 84 de reptiles (cocodrilos, víboras, tortugas), 35 de anfibios, al menos 66 de peces y miles y miles de insectos, de los cuales 769 son especies de mariposas. La Selva Lacandona ofrece múltiples servicios ecosistémicos a los mexicanos: agua dulce, almacenamiento de carbono, regulación climática regional y biodiversidad, son los principales.

Luego de haber sido recurrentemente explotada por sus maderas preciosas, en la década de 1950 la región no superaba los mil habitantes, dispersos en pequeñas aldeas, pero actualmente ahí viven cerca de 200 mil habitantes. Crecimiento poblacional que se inició a partir de que el gobierno federal declaró propiedad nacional una extensión de 402 mil hectáreas en 1967 y promovió su colonización. En 1972, un decreto federal declaró la Zona Lacandona y 614,321 hectáreas se entregaron en propiedad comunal a los habitantes de esta etnia, proclamada «tierra comunal que desde tiempos inmemorables perteneció y sigue perteneciendo a la tribu lacandona». Dos años después la etnia lacandona recibió a dos grupos indígenas con quienes compartió el territorio: choles y tzeltales, que se integraron al decreto de 1972 bajo el compromiso, firmado y protocolizado ante las autoridades agrarias, que quienes encabezarían siempre los Bienes Comunales de la Zona Lacandona (BCZL) serían siempre miembros de la etnia lacandona. En 1978 se dio otro paso para proteger el núcleo de la selva contra la tala inmoderada, mediante la creación de la Reserva de la Biosfera de Montes Azules (RBMA), con una superficie de 331 200 hectáreas, actualmente uno de los remanentes de mayor riqueza de diversidad biológica y mejor conservados de selva tropical húmeda de México.

Los lacandones son descendientes de los Mayas y habitantes de la zona del río Lacantún, que habitan en la selva desde tiempos inmemoriales y saben cómo vivir en armonía con la naturaleza, sin destruirla con agricultura de alto impacto o con ganadería intensiva. Por eso mantienen en buen estado de conservación las selvas que se encuentran en sus territorios de los BCZL, en particular en la RBMA, en el estado de Chiapas, México. Pero desde la década de 1970 han sufrido presiones de otros pobladores con los que cohabitan, porque ellos queman la selva para cambiar el uso del suelo a agricultura y ganadería extensivas. Los lacandones quieren vivir en paz con todos ellos, pero sí exigen que se respete su manera de vivir y sus territorios, que no continúen destruyendo la selva.

El conflicto de intereses interétnicos y agrarios en los BCZL es recurrente porque nunca se ha resuelto de fondo. Además, las presiones demográficas y de cambio de uso de suelo son promovidas por intereses políticos y económicos que violan el marco normativo vigente. Y el 1º de noviembre, los titulares de la Semarnat y de la Procuraduría Agraria promovieron un «acuerdo» (en el que no participaron representantes lacandones reconocidos por su etnia) para modificar el estatuto de la RBMA a «reserva biocultural» (figura inexistente en la legislación mexicana) y dividirla en tres para permitir agricultura y ganadería. Pero el 8 de noviembre, el presidente López Obrador declaró que se trataba de «una polémica que se originó hace poco, pero nosotros no podríamos ir en contra de lo que queda de selva tropical, sería una gran incongruencia y nunca lo haríamos»; e instruyó a la Segob y a la Sedatu para que tomen en sus manos la resolución del conflicto.

Esperamos que pronto se logre una solución adecuada. Entre tanto, los lacandones lanzaron un sitio web donde se puede encontrar la información sobre la situación:

www.lacandonesporladefensademontesazules.org.mx/

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